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5 películas imperdibles del mundo de la cocina

El cineasta Alfred Hitchcock no sólo fue el maestro del suspenso y uno de los directores más relevantes a nivel mundial. También era un reconocido sibarita a través de cenas en reconocidos restaurantes de Estados Unidos, en especial de la ciudad de Los Ángeles. Le gustaba invitar a intérpretes, productores y guionistas con la finalidad de evaluarlos y, sobre todo, para poder detectar si podían aportar al desarrollo de una buena historia. Pero su pasión por la comida no sólo se limitaba a encuentros sociales, ya que ésta y su influencia en la vida real siempre fue incorporada en sus películas. Diversos platos gourmet eran parte de lo que mostraba en pantalla y también del humor negro que caracterizaba al director de Psicosis. Y de todas sus obras, sin duda Frenesí de 1972 fue la que más evidenció dicho interés.

El Señor Hitchcock fue un precursor en mostrar a la comida como un elemento clave de sus historias, pero también hay otras películas que hablan de la pasión que sentimos por los sabores, por la cocina como elemento de encuentro social y con relatos que finalmente suelen alimentar el alma. Por ello, hemos preparado un listado con filmes que hablan de la pasión por la comida y el impacto que ésta tiene en nuestras vidas.

Ratatouille (Dir. Brad Bird, 2007): los niños también pueden disfrutar de los placeres de la gastronomía asociada a un arte, una forma de expresión de talento y pasión. Preparar una propuesta gourmet es creatividad pura, casi como si estuviésemos pintando un cuadro. En este filme animado una rata llamada Remy desea convertirse en un chef gourmet a través del joven Alfredo Lingüini. La película nos transmite la idea de que todos tenemos la capacidad para cocinar y para crear una experiencia única en torno a la comida. Estamos ante una historia que habla de la perseverancia y de la importancia de seguir los sueños, dejando de lado los miedos y las inseguridades. También muestra que el desarrollo de propuestas culinarias es un espacio personal y único, el que también es una extensión de quienes somos. La película de Brad Bird (Los Increíbles) es pura alma, corazón y, sobre todo, una historia sobre oportunidades para disfrutar en familia.

El Menú (Dir. Mark Mylod, 2022): este filme se mofa de las experiencias gastronómicas demasiado sofisticadas, así como del esnobismo que se produce ante la fama de restaurantes y maestros de la cocina. Tyler (Nicholas Hoult) y Margot (Anya Taylor-Joy) son parte de un grupo exclusivo que paga una alta suma de dinero para disfrutar de una experiencia culinaria en medio de una isla. Ante ellos se presenta el famoso chef Julian Slowik (Ralph Fiennes), quien agasajará a sus invitados no sólo con excéntricos platillos, sino también con una experiencia inmersiva que al final se transforma en una historia de terror y manipulación. Extrañas declaraciones del chef estrella nos van acercando a un contexto impensado en donde los comensales se convierten en víctimas de una intensa cacería humana. El filme nos muestra como el arte culinario también puede transformarse en una contradicción con personas que realmente no buscan disfrutar con la comida, sino más bien el poder decir que fueron parte de un festín estrafalario y al que pocos pueden acceder.

Chocolate (Dir. Lasse Hallström, 2000): a un perdido y mojigato pueblo francés llega Vianne Rocher (Juliette Binoche) y su hija para abrir una dulcería. Vianne es experta en la creación de sublimes chocolates, los que poco a poco van activando las pasiones, alegrías e individualidad de cada uno de los habitantes de un pueblo que parece detenido en el tiempo. Muchos de ellos se resisten al talento de una mujer cuyo arte actúa como una especie de catalizador de la humanidad y nuestras alegrías. El filme respira puro encanto en cada una de sus escenas gracias a la sublime música incidental de la compositora Rachel Portman. A ello se suma el romance entre diversos personajes, siendo uno de ellos el apasionado Roux, un llamativo gitano en el carismático Johnny Depp. La película muestra cómo el chocolate no sólo es un afrodisiaco, sino también un placer culinario que nos permite reencontrarnos a nosotros mismos y también a todos los que nos rodean. 

Big Night (Dir. Campbell Scott y Stanley Tucci, 1996): la historia sobre dos hermanos que tratan de sacar adelante su querido restaurant italiano tiene un enorme corazón independiente. Esta película la vi cuando tenía 17 años y recuerdo que me impactó su originalidad y, en especial, el encanto de cada uno de sus personajes. Primo (Tony Shalhoub) es el creativo, el talentoso en torno a la comida. Es un idealista y también purista que siente pasión por los sabores. En cambio, su hermano Secondo (Stanley Tucci) es quien mueve el negocio y quien piensa opciones para salvar el emprendimiento de la familia a través de una fastuosa cena. La película es casi una obra de teatro cuya fuerza son las excentricidades de cada uno de los personajes que habitan en ella.

La Fiesta de Babette (Dir. Gabriel Axel, 1997): si de cine y comida tenemos que hablar no hay mejor ejemplo que La Fiesta de Babette, filme danés que en 1987 obtuvo el Oscar a Mejor Película Extranjera. Esta obra es una oda a la comida, si bien su trasfondo concierne al ámbito del arte y la religión. El filme nos sitúa ante la puritana vida de Martine (Birgitte Federspiel) y Filippa (Bodil Kjer), dos hermanas que se transformaron en la mano izquierda y derecha de su religioso padre. Ambas son el pilar de un apartado pueblo, el cual se sostiene entre los cánticos hacia Dios desde un grupo de luteranos que viven el día a día desde una extrema moralidad y sentido del deber. El encuentro entre estas mujeres culmina con el desarrollo de un festín gastronómico, el cual nos acerca a la idea de que los placeres que provienen desde nuestros sentidos no deben ser tomados como faltas morales o pecados. Al contrario, el placer que nos proporciona una buena comida bien puede ser el fermento de lo mejor de nosotros. La Fiesta de Babette es una pieza audiovisual que habla del pasado, de otro siglo, si bien sus temáticas son totalmente atingentes a la actualidad. Estamos ante una obra que habla del amor y gratitud hacia el otro, ya sea en la religión, el arte y la gastronomía. Sin duda, un filme que alimenta el alma.