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Academia Gastronómica de Chile premió a Augusto Merino, Guillermo Rodríguez e INACAP

En un encuentro marcado por la emoción, la memoria y el reconocimiento a quienes han dedicado parte importante de sus vidas a la gastronomía chilena, la Academia Gastronómica de Chile realizó su ceremonia anual de entrega de Galardones.

Una jornada que reunió a representantes del mundo gastronómico, académico e institucional, además de familiares y amigos de los homenajeados, quienes acompañaron de cerca una ceremonia especialmente íntima y significativa.

En esta oportunidad fueron entregados tres reconocimientos: Aporte a la Cultura Gastronómica Chilena, Trayectoria y Contribución Personal  e Investigación, Educación y Difusión Gastronómica.

Una gastronomía que es cultura, identidad y memoria

El presidente de la Academia Gastronómica de Chile, Bruno Sacco, fue el encargado de abrir la ceremonia, poniendo en perspectiva la transformación que ha experimentado la gastronomía nacional durante las últimas décadas y el papel de quienes contribuyeron a profesionalizarla y darle identidad.

En un discurso cercano, recordó que hace 50 años la gastronomía chilena era prácticamente “un susurro tímido” y que la cocina permanecía muchas veces en un ámbito doméstico e invisible.

La creación de la primera Escuela de Hotelería, Turismo y Gastronomía de INACAP, el surgimiento de nuevos restaurantes y productos, y el trabajo de distintos profesionales comenzaron a cambiar ese escenario.

Sacco puso especialmente en valor a los tres homenajeados, señalando que detrás de cada plato, libro, escuela e investigación existen vidas dedicadas a entregar identidad y memoria.

“Comer no es sólo alimentarse: es cultura. Es emoción. Es territorio. Es infancia. Es comunidad”, afirmó, sintetizando el espíritu de una ceremonia que buscó reconocer a la gastronomía como una expresión fundamental de la cultura chilena.

Aporte a la cultura gastronómica chilena

El primer galardón de la jornada fue entregado a Augusto Merino Medina, conocido por generaciones de lectores como Ruperto de Nola, por su aporte a la cultura gastronómica nacional.

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Abogado, magíster en Politología, académico, investigador, escritor y cronista gastronómico, Merino ha construido una extensa trayectoria vinculada al estudio y difusión de la cocina. Sus columnas y libros contribuyeron a instalar una mirada sobre la gastronomía que trasciende la receta para abordar también la historia, la cultura, la identidad y la memoria.

Augusto Merino Medina, tras recibir el reconocimiento manifestó, con su habitual humildad y sentido del humor, estar muy contento y agradecido con este reconocimiento.

El momento adquirió especial emotividad al verlo acompañado por su familia, visiblemente orgullosa de este homenaje a una trayectoria que ha tenido en la crónica gastronómica uno de sus principales aportes. Como Ruperto de Nola, Merino convirtió durante décadas la cocina en materia de conversación, reflexión y cultura, acercándola a miles de lectores.

Trayectoria y contribución personal

El segundo reconocimiento distinguió al chef Guillermo Rodríguez Astorga, por sus 50 años de trayectoria dedicados a engrandecer la gastronomía chilena.

Primera generación de cocineros formados en INACAP, Rodríguez se tituló en 1976 como Técnico en Cocina Internacional y, posteriormente, obtuvo una beca de Naciones Unidas para estudiar en la prestigiosa Escuela de Hotelería de París.

A su regreso a Chile participó en proyectos emblemáticos de la alta cocina nacional y tuvo un papel fundamental en la creación y desarrollo del capítulo chileno de Les Toques Blanches, organización que presidió durante 27 años.

“Este premio también es para ustedes, porque para llegar lejos siempre se necesita un gran equipo”, expresó, agradeciendo a sus colaboradores, colegas y, especialmente, a su familia.

Investigación, educación y difusión gastronómica

El tercer galardón fue para el Área de Gastronomía de INACAP, por su aporte a la investigación, educación y difusión gastronómica.

Con cinco décadas de trayectoria, la institución ha formado a más de 45.000 profesionales y técnicos que hoy se desempeñan en distintos ámbitos de la gastronomía en Chile y el mundo. Su presencia en las 16 regiones del país también ha permitido descentralizar la formación y vincularla con los productos, territorios y tradiciones locales.