Con 18 años de historia a cuestas y consolidada como uno de los referentes de la sandwichería, Fuente Chilena continúa evolucionando sin perder la esencia que la ha convertido en una de las favoritas del público. Su nueva sucursal en Cenco Florida, ex Florida Center, refleja justamente ese proceso de transformación, con amplios espacios renovados, una imagen actualizada y una propuesta que mantiene intacto el sello por los sabores tradicionales de la gastronomía nacional.
La expansión de la marca en la Región Metropolitana viene acompañada de nuevos locales, proyectos y algunas sorpresas que buscan acercar la experiencia Fuente Chilena a más comensales, pero siempre conservando las raíces que le dieron identidad desde sus inicios. Bajo la dirección de la chef ejecutiva Geraldine Desgens, la carta combina los clásicos más reconocidos de la casa con algunas novedades al plato que enriquecen la experiencia.

Uno de los sellos distintivos sigue siendo el pan de elaboración propia, horneado diariamente para acompañar y equilibrar cada preparación. En las entradas destacamos la Pichanguita, el Mix de Empanaditas Fritas y el Tártaro de Camarones, todo un descubrimiento en presentación y sabores frescos, mientras que, en la sección de sándwiches, no podríamos dejar de mencionar el tradicional Barros Luco en filete de vacuno, la Mechada Italiana y la Lengua Luco, una alternativa que rescata esos aromas de antaño con una ejecución bien lograda en la plancha del local.
En los platos de fondo, la Plateada al Jugo con Pastelera de Choclo y el clásico Lomo a lo Pobre, confirman la vocación de la casa por la cocina chilena, abundante y reconfortante. La visita coincidió además con el lanzamiento de “Capítulo 18”, una cerveza colaborativa de edición limitada desarrollada junto a Cervecería Kross, creada para conmemorar el aniversario de la marca y que resultó una interesante compañera para varias de las preparaciones degustadas.

La nueva Fuente Chilena de Cenco Florida, demuestra que es posible renovarse sin renunciar a la identidad, manteniendo vivo el espíritu de una sandwichería que, después de casi dos décadas, sigue siendo parte del patrimonio gastronómico cotidiano de muchos chilenos y chilenas.
