conde s

La apuesta de un conde que, sin nobleza, se apropió del nombre del Sándwich

“¿El completo es un sándwich?”, preguntó una vez Álvaro mientras estábamos en un bar con Marcos y Lorena. No alcanzó a terminar la frase cuando todos saltamos a defender una u otra postura. Las opiniones se atropellaban entre sí. Había pasión en cada respuesta. Yo hice el gesto del VAR y el foco de la discusión ahora era otro: ¿qué es realmente un sándwich?

Ensayamos varias definiciones. Se dijo que un sándwich debía tener pan arriba, algo al medio y pan abajo, mas la idea fue rebatida en el instante. ¿Qué pasa con una marraqueta a la que se le saca la miga y se le pone queso y jamón sin separar sus partes? Técnicamente no hay un “arriba” y “abajo”, sino una sola pieza de pan. Y si eso cuenta como sándwich, el completo, ¿es o no es? Estábamos hablando en círculos.

No diré quién, pero alguien dijo que en Estados Unidos la discusión había llegado a tribunales. Agregando de su cosecha, mencionó que la Corte Suprema de ese país declaró que el hot dog -la versión gringa del completo- era, en efecto, un sándwich. Se la dimos por cierta pues para eso están los amigos: para creer las mentiras de los otros. 

Seré honesto. Me daba mucha risa que un juez de Estados Unidos, con décadas de experiencia, fallando casos de extrema delicadeza en la Corte Suprema, haya tenido que enfrentarse al dilema de decidir si acaso el hot dog era o no un sándwich. Me imaginaba a los abogados gringos con su elocuencia, tratando de convencer a las damas y caballeros del jurado. El proceso de validez de las pruebas. Los testigos. Todo era muy gracioso para mí. Así que, simplemente, decidí buscarlo.

Y esta verdad arruinará una buena historia. La Corte Suprema de Estados Unidos nunca se ha pronunciado al respecto. Quienes sí lo han hecho son el New York State Department of Taxation and Finance o unidades de sanidad de California que han definido que el hot dog es oficialmente un sándwich por cuestiones de impuestos o regulaciones de manipulación de alimentos.

Aun así, todos estos pronunciamientos dejan mucho margen a la interpretación y más que aclarar, oscurecen. Ninguno responde taxativamente, ¿qué es un sándwich?

Que esta materia sea tan volátil, a mi juicio, tiene un solo responsable: John Montagu, a quien se atribuye la invención de esta preparación. El Conde de Sándwich era un obsesionado con el póker. Estando en una larguísima partida de 1748, prefirió seguir jugando antes que pararse a comer. Ahí fue que pidió algún tipo de comida que fuese fácil de consumir y que no ensuciara los naipes. Sus criados llegaron con pan, jamón o quizás, carnes frías. Sus contrincantes, otros nobles, más adelante adoptaron esa misma costumbre y empezaron a pedir “lo de Sandwich”, popularizando así el nombre.

Seamos honestos: el sándwich ya estaba entre nosotros, desde mucho antes. ¡Claro que sí! Es difícil creer que desde el año cero, cuando se sindica el nacimiento de Cristo, hasta el 1748, a nadie en el mundo se le ocurriera poner jamón o carne entre dos panes. Que la definición siga siendo tan volátil probablemente se explica porque el Conde de Sándwich se apropió de algo que ya existía, pero que nadie había nombrado de forma específica. Algo muy poco noble la verdad y que, sin duda, jamás le hará justicia a una preparación tan honorable como un buen pancito con algo. ¿Les dio hambre? A mí también.

¡Buen provecho!